El Reglamento Interno de Convivencia Escolar (RICE) no solo establece las normas que deben respetar los estudiantes. También permite regular los derechos, deberes, conductas y procedimientos aplicables a otros integrantes de la comunidad educativa, incluidos padres y apoderados.
Un caso recientemente abordado por nuestro equipo demuestra por qué contar con un RICE correctamente elaborado y aplicado puede resultar determinante cuando un establecimiento debe adoptar una decisión frente a un conflicto.
El caso: medidas disciplinarias y negativa del apoderado
En un establecimiento asesorado por Sostiene, una estudiante fue sancionada con suspensión y trabajo formativo, luego de un procedimiento relacionado con conductas realizadas hacia otro estudiante a través de redes sociales.
Paralelamente, su hermano recibió una medida formativa luego de otro procedimiento por conductas inapropiadas.
Una vez informadas las decisiones, el apoderado manifestó su rechazo a las medidas adoptadas por el establecimiento.
Respecto de una de ellas, comunicó que enviaría igualmente a la estudiante a clases y advirtió que recurriría a la fuerza pública si no se permitía su ingreso. También rechazó el cumplimiento de la medida formativa aplicada al otro estudiante.
El conflicto, por lo tanto, dejó de limitarse a los procedimientos disciplinarios de los estudiantes y pasó a involucrar también los deberes del propio apoderado frente al establecimiento y su Reglamento Interno.
¿Puede un establecimiento sancionar a un apoderado?
Este caso plantea una pregunta relevante para sostenedores y equipos directivos: ¿qué puede hacer un establecimiento cuando un apoderado desconoce o impide el cumplimiento de una medida disciplinaria o formativa?
En este caso particular, el RICE entregaba una respuesta concreta.
Su artículo 138 establecía expresamente como falta gravísima el incumplimiento por parte de un apoderado de las medidas disciplinarias, pedagógicas o reparatorias impuestas por el establecimiento a un estudiante.
Este antecedente permitió que el colegio no actuara sobre la base de una decisión improvisada frente al conflicto, sino aplicando una disposición previamente establecida en su normativa interna.
La importancia de contar con procedimientos previamente regulados
La existencia de una conducta contemplada en el RICE no elimina la necesidad de desarrollar un procedimiento.
En este caso, el establecimiento notificó formalmente al apoderado del inicio del proceso y le otorgó un plazo para formular sus descargos. Además de la negativa frente a las medidas aplicadas a sus hijos, durante el análisis se consideraron otros incumplimientos de sus deberes como apoderado registrados durante el año escolar.
Finalmente, el establecimiento resolvió aplicar la suspensión permanente de su calidad de apoderado titular y suplente. También dejó constancia de que, durante el procedimiento, el propio apoderado había renunciado voluntariamente a dicha calidad y que otra persona asumiría como apoderada de los estudiantes.
¿Qué ocurrió después?
La relevancia del caso no termina con la decisión adoptada por el establecimiento.
De acuerdo con los antecedentes del caso, el apoderado interpuso diversas denuncias contra el colegio y estas se han ido cerrando favorablemente para el establecimiento. En relación con esta actuación, la Superintendencia de Educación validó el proceder del colegio.
¿Por qué es relevante?
Porque demuestra que frente a una eventual revisión de las decisiones adoptadas, resulta fundamental poder acreditar que el establecimiento actuó conforme a su Reglamento Interno, sobre antecedentes concretos y mediante un procedimiento formal.
El RICE no debe ser solamente un documento obligatorio
Uno de los principales aprendizajes que deja este caso es que contar con un Reglamento Interno no es suficiente.
Un RICE efectivo debe permitir que el establecimiento sepa cómo actuar cuando efectivamente ocurre un conflicto.
Por eso, sostenedores y equipos directivos deberían revisar periódicamente si su normativa interna contempla adecuadamente:
Las obligaciones y deberes de los distintos integrantes de la comunidad educativa.
Las conductas que pueden constituir incumplimientos.
Las medidas que pueden adoptarse frente a ellas.
Los procedimientos que deben seguirse antes de tomar una decisión.
Las instancias necesarias para que las actuaciones queden debidamente registradas y fundamentadas.
Cuando estos elementos están correctamente establecidos, el Reglamento Interno deja de ser únicamente una exigencia documental y se convierte en una herramienta concreta para gestionar la convivencia escolar y respaldar las decisiones institucionales.
¿Su RICE permite actuar correctamente frente a situaciones como esta?
Los conflictos con estudiantes, padres o apoderados pueden escalar rápidamente cuando el establecimiento no cuenta con procedimientos claros o cuando estos no se encuentran correctamente incorporados en su normativa interna.
Por eso, revisar y actualizar periódicamente el RICE es parte de una adecuada gestión jurídica y preventiva del establecimiento educacional.
En Sostiene asesoramos exclusivamente a sostenedores en la revisión, actualización y aplicación de Reglamentos Internos y procedimientos disciplinarios, buscando que las decisiones adoptadas por los establecimientos cuenten con un adecuado respaldo jurídico.
SOSTENEDOR: Si necesita revisar o actualizar el RICE de su establecimiento, contáctenos completando el formulario disponible a continuación.