El ingreso de un proyecto de ley que permitiría la revisión de mochilas en establecimientos educacionales ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta incómoda, pero real: ¿hasta dónde puede llegar un colegio para resguardar la seguridad sin vulnerar derechos?
Para sostenedores y equipos directivos, esto no es solo debate público. Es gestión concreta, responsabilidad jurídica y riesgo.
Contexto: aumento de conflictos y presión normativa
El proyecto surge en un escenario donde la convivencia escolar viene mostrando un deterioro sostenido. Las denuncias por maltrato a adultos en establecimientos han aumentado en los últimos años, lo que ha tensionado la capacidad de respuesta de los colegios.
A esto se suma un dato clave: los establecimientos ya están siendo fiscalizados no solo por lo que hacen, sino por cómo lo hacen.
¿Se podrán revisar mochilas en colegios?
Sí, pero con condiciones bastante más estrictas de lo que se suele pensar. Lo importante (y lo que muchos pasan por alto):
No es una facultad automática. Debe estar regulada en el Reglamento Interno (RICE).
No puede haber contacto físico ni revisión forzada. El personal del establecimiento no puede realizar registros invasivos.
Debe respetar derechos fundamentales. Especialmente la privacidad, la dignidad y la no discriminación.
No reemplaza a la autoridad policial. Si hay indicios de delito, corresponde derivar a Carabineros.
Esto no convierte a los colegios en “inspectores”, pero sí les exige ordenar lo que ya hacen o podrían hacer.
Clave jurídica: el Reglamento Interno deja de ser “formato” y pasa a ser defensa
Si este proyecto avanza, el RICE deja de ser un documento formal y pasa a ser directamente un instrumento de protección jurídica.
¿Por qué?
Porque cualquier actuación —como revisar una mochila— solo será válida si:
Está previamente regulada
Tiene un procedimiento claro
Se aplica de forma proporcional
Y respeta el debido proceso
Autoridad docente: más respaldo, pero también más obligación
El proyecto también apunta a fortalecer la autoridad de los docentes, estableciendo que:
Las faltas graves deben ser efectivamente sancionadas
No basta con medidas administrativas “para cumplir”
Pero ojo con esto: más respaldo también significa mayor estándar de actuación.
Un mal procedimiento puede terminar siendo más problemático que no actuar.
Vestimenta, accesorios y convivencia escolar
Otro punto relevante es que se refuerza la facultad de los establecimientos para regular:
Uso de accesorios
Vestimenta asociada a conductas violentas
Actos que interrumpan el desarrollo de clases
Pero, nuevamente, todo esto debe estar:
Expresamente regulado
Justificado
Y correctamente aplicado
Sin eso, cualquier medida puede ser impugnada.
El verdadero problema no es la ley, es la implementación
Acá va el punto incómodo: la mayoría de los establecimientos ya tiene normas similares en sus reglamentos, pero mal diseñadas o mal aplicadas.
Y eso es justamente lo que genera conflictos, denuncias y sanciones.
De hecho, la experiencia muestra que los mayores riesgos no están en la falta de normas, sino en:
Protocolos incompletos
Procedimientos poco claros
Aplicaciones desproporcionadas
Falta de trazabilidad
Entonces, ¿qué deberían estar haciendo hoy los sostenedores?
Antes de que este proyecto avance, hay tres acciones concretas:
Revisar el Reglamento Interno (RICE): Verificar si regula correctamente medidas de seguridad, revisiones y protocolos.
Ajustar procedimientos: No basta con “tenerlo escrito”. Debe ser aplicable en la práctica.
Capacitar equipos: Porque el mayor riesgo no está en la norma, sino en cómo actúa el personal.
Esto es coherente con lo que venimos trabajando como consultora: la normativa no solo exige actuar, exige saber cómo actuar correctamente .
Lo que viene: debate legislativo y foco en derechos
El proyecto aún debe discutirse en el Congreso, y probablemente el debate se centrará en:
Seguridad vs. derechos de los estudiantes
Límites de actuación de los establecimientos
Rol del Estado vs. autonomía escolar
Pero más allá del resultado, hay algo que no cambia: Los establecimientos seguirán siendo responsables de lo que hacen, y de cómo lo hacen.
En síntesis
La revisión de mochilas no es el fondo del problema.
Es solo una señal de algo más grande:
El estándar de convivencia escolar cambió.
Y la exigencia jurídica también.
Sostenedor: Si su establecimiento necesita revisar o ajustar su Reglamento Interno y protocolos de convivencia escolar, podemos apoyarle.
Agende una asesoría en sostiene.cl o escríbanos a contacto@sostiene.cl